Si hubiésemos de definir la obra de Tito Lucaveche, hablaríamos de la desbordante alegría que plasma a través de sus pinceles, un mundo que conjuga a partes iguales el ambiemte mágico y nostálgico de un momento con una labor de crónica social.
Sus cuadros son pequeñas historias diarias en las que nos introducimos para revivir nuestros propios recuerdos y fantasias.
Crea composiciones de «aparente inocencia» en las que controla cada uno de los recursos reflejando lo complejo de un mundo subjetivo, dibujando con soltura todo aquello que atrapa su atención recreadora de la gente y los lugares...
Fernando Rincón (El Punto de las Artes, Madrid,nov 2006)
Obra permanente en Museos de España, Francia, Portugal, Brasil y México. |